Existe una enfermedad en el mundo denominada “elefantiasis” que es un síndrome caracterizado por el aumento enorme de algunas partes del cuerpo, que quedan como enormes pellejos colgando. Esta enfermedad se produce por inflamaciones que no revierten y también por parásitos. La elefantiasis se da principalmente en países cálidos donde existen más de 250 millones de casos. Para las personas que padecen esta enfermedad, cualquier trabajo cotidiano se convierte en un tormento, porque no solo tienen una apariencia física desagradable, sino que también tienen que arrastrar con esas carnes colgantes, que en los casos más severos se convierte en una tarea muy pesada, cansina y que requiere un enorme esfuerzo para dar un simple paso hacia adelante. Hay células que padecen de esta enfermedad, elefantiasis, porque en ellas no residen miembros que se han ubicado en el cuerpo de Cristo, con una función como la de cualquier miembro del cuerpo, sea mano, pie, etc., sino que son carnes colgantes del cuerpo de Cristo.
Cuando un cuerpo lo que tiene, son miembros que contribuyen con ese cuerpo, el cuerpo avanza de una manera extraordinaria, pero cuando le cuelgan pellejos o carnes, ese cuerpo no solo tiene que alimentarlos, sino que tiene que arrastrar con ellos. Por eso hay muchos líderes cansados, porque están arrastrando con carnes colgantes, es decir, con personas que se han adherido al cuerpo de Cristo, pero que todavía no han sido ubicadas en el cuerpo, todavía no son mano, ni pie, ni oreja, solo carne colgando.
¿Cómo solucionar este problema?
La Palabra del Señor nos habla de los dones espirituales y algunos líderes no terminan de entender la importancia de los dones, sin embargo sí entienden lo duro que es tener miembros en su célula que no hacen nada por la propia célula. Es terrible ignorar la importancia de los dones espirituales, cosa a la que el apóstol nos exhorta en 1Corintios 12:1 No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales. El don espiritual ubica a toda persona que se convierte en una parte del cuerpo de Cristo para que contribuya con el cuerpo. Así que, reitero, que un creyente sin dones, es un creyente desubicado en el cuerpo, es un pellejo o una carne que cuelga del cuerpo. Por lo tanto la función principal de todo líder es tratar de que todos sus miembros de célula sean llenos del Espíritu Santo, para que comiencen a fluir en ellos los dones espirituales.
Los dones espirituales son para provecho como dice 1Corintios 12:7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. “Provecho” tiene un significado poderoso en su idioma original griego, significa: “soportar juntos”. Un líder que no fomenta o trabaja para que los miembros de su célula sean capacitados con dones espirituales, es un líder que no tiene quien le ayude a soportar la carga del trabajo celular.
Los dones espirituales también son para edificación como dice 1Corintios14:4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia. En este texto podemos ver cómo hablar en lenguas edifica al creyente, pero los dones, en este caso el de profecía, edifican a la iglesia. “Edifica”, es la palabra griega “oikodoméo” que significa: “ser constructor de la casa”, en otras palabras los dones espirituales tienen como función construir, es decir que los dones espirituales son los que nos han de ayudar en la construcción de la célula, en su crecimiento y en su desarrollo.
Todo lo que se necesita para que una célula alcance su comunidad para Cristo y que forme discípulos que quieran servir al Señor, está escondido en los dones. Los dones son las herramientas que nos llevan a la multiplicación y el crecimiento, no fomentarlos, no potenciarlos o no darles lugar, es un error muy lamentable. Hay que dejar fluir los dones, para que la carga sea repartida y la célula sea edificada.
Los dones se dividen en tres grupos como vemos en 1 Corintios 12:4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo.5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 6 Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
Dones del Ministerio.
(Efesios 4:11) son cinco: Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Pastores y Maestros.
Apóstoles del Griego, “apóstolos” = enviar en pos de sí, o de parte de. Testifica de la resurrección de Cristo, establece iglesias, que es la corona de su apostolado, y tiene un ministerio muy fructífero como dice 1 Cor. 9:2. Además sienta doctrina, organiza, cubre, instruye, gobierna como pastor general.
- Las señales de tener este don son: haber visto al Señor, tener don de milagros, fruto de almas, carácter de paciencia, generalmente tiene las unciones de los demás ministerios, (es profeta, evangelista, pastor y maestro)
Profetas del Gr. “Prophetes”= Dios le muestra lo que va a suceder en acontecimientos futuros como enseña Amós 3:7. Son muy usados en consolar a la Iglesia, confirmar palabras que ya Dios ha hablado, hablan sobre la visión de la obra de Dios.
- La señal de tener este don es que predicciones se cumplen.
Evangelistas del Gr. “angelos”= un mensajero, es muy usado en la salvación de las almas.
- La señales de tener este don es: los milagros, sanidades, liberaciones, y sobre todo la conversión de almas (Luc 24:47)
Pastores del Gr. “pormen”= el que cuida de un rebaño. Cuidar, alimentar y hacer crecer el rebaño del Señor, las almas convertidas. Es la función que hace Dios con sus hijos desde el Sal 23. Velan por las lamas y han de dar cuentas como enseña Heb 13:17.
- Señal: El cuidado de las almas y las estructuras que crea para ese cuidado, le preocupa la descarriada y trabaja para que nadie se pierda.
Maestros del Gr. “didaskalos”= que la enseñanza es la exposición inteligente de la verdad por el Espíritu Santo. Ello no deja lugar a la mente y opinión del hombre, Ecl. 12:11 describe su función, la cual marca con determinada actitud a los discípulos (1 Cor. 12:29, 2 Tim. 1:11) .
- La señal es la gente que forma y la facilidad para que entiendan sus exposiciones.
Dones del Espíritu.
(1 Corintios 12:7-10) son nueve: Palabra de sabiduría, Palabra de ciencia, Fe, Dones de sanidades, El hacer milagros, Profecía, Discernimiento de espíritus, Diversos géneros de lenguas, Interpretación de lenguas.
Palabra de sabiduría: Es una iluminación especial que se nos da en un momento especifico sobre un hecho, situación, problema, etc.
Palabra de ciencia: Es el conocimiento por el Espíritu de un evento pasado o presente que afecta a una persona o a un grupo de personas.
Don de fe: el don de fe es una unción que viene al creyente en determinado momento y que le da la convicción sobre algún proyecto, o algo que va a suceder.
Dones de sanidades: Para dar salud física. Los dones de sanidades son muchos, puede que personas sean usadas en sanar determinadas enfermedades y otras no.
Don de milagros: Es la intervención sobrenatural de Dios actuando en forma contraria a las leyes físicas y naturales que rigen a la creación. Todo demostración de poder que no tenga que ver con sanidades es donde milagros.
Don de profecía: Es un mensaje para la congregación en forma entendible para todos los oyentes y también es la declaración de palabra s de Dios sobre la vida de personas.
Sobre todo, dice la escritura que se debe profetizar. La profecía ayuda a cambiar situaciones y vidas.
Discernimiento de espíritus: Es una percepción especial para detectar la presencia del enemigo en determinados lugares o sobre determinadas personas.
Géneros de lenguas: Las lenguas son muchas, quien tiene este don puede manejar varios tipos de lenguas, sean angelicales o terrenales. Puede que personas que tengan facilidad para aprender idiomas, puedan ser usados fácilmente en géneros de lenguas desconocidas para ellos.
Interpretación de lenguas: Es la interpretación por el Espíritu de un mensaje dado antes en un don de lenguas. La Biblia dice que el que hable en lenguas debe pedir a Dios poder interpretarlas (1Co 14:13).
Dones de Operaciones.
(1 Corintios 12:28 y Romanos 12:6-8) son siete: Ayudar, Administrar, Servir, Exhortar o Animar, Repartir o Dar, Presidir o dirigir, Misericordia o Consolar.
Ayudar: Ayuda es un don que lleva ministerios prácticos a otros, a los cuales descarga, a su vez, para realizar aun más amplios ministerios.
Administrar: Administración es un don que nos permite proveer liderazgo y guía en asuntos de organización y administración. El administrador reconoce y coordina las habilidades y dones de otros miembros del grupo, institución o iglesia.
Servir: Servicio es un ministerio orientado a las tareas de provisión de servicios temporales y materiales para otros en el cuerpo de Cristo, liberándolos con ello para que realicen aun otros ministerios.
Exhortar o Animar: Animar o exhortar es la capacidad de hacer manifiesto lo mejor de los otros a través del ministerio de entendimiento, aliento y consejo. Este don nos equipa para levantar y fortalecer a otros al ayudarlos a moverse del problema a la solución del mismo.
Repartir o Dar; Dar o Repartir es una potencia extraordinaria para entender y discernir las necesidades materiales o financieras de otros y satisfacer generosamente esas necesidades. Mientras más se usa éste don, Dios más lo prospera a uno, de tal modo, que la persona con éste don queda con la capacidad de dar aun más.
Presidir o dirigir; Dirección significa literalmente en griego “aquel que provee liderazgo al dirigir”. Éste don nos equipa para ver las necesidades prácticas y coordinar los recursos y habilidades de los otros de tal forma, que esas necesidades se satisfagan.
Misericordia o consolar: es un sentimiento profundo de compasión por los demás y por las cosas que viven y experimentan.
Pastor, Ángel Manuel Hernández
Me gustaría conocer tu opinión…


MUY BUENO PASTOR.EL LIDER QUE TENGA TODOS LOS DONES ES UN SUPER LIDER.ES IMPORTANTE RECORDAR LOS DONES POQUE A VECES SE NOS PASA DE LARGO.
Curiosamente recibí ayer el boletín del Dr. Joel Comiskey que habla también de este tema, se los comparto porque me parece interesante.
Las Células y Los Dones del Espíritu
por Joel Comiskey
Temprano en mi ministerio celular, alguien intentó convencerme de la necesidad de añadir programas, para que las personas pudieran encontrar y ejercer sus dones espirituales. “Pero en grupos pequeños tendrán la oportunidad ejercer y cultivar sus dones,” le contesté.” Aquellos con el don de clemencia tendrán la oportunidad de ministrar a aquellos con necesidades–tanto dentro como fuera del grupo. La persona con el don de la enseñanza podrá clarificar pasajes de la Escritura. Aquellos con el don de servir o para ayudar tendrán muchas oportunidades para utilizar su don en la atmósfera del grupo celular.” El realmente no escuchó lo que yo le decía y esa noche nuestra conversación terminó sin resolución. Ambos teníamos fuertes opiniones. Pero la conversación fue una bendición disfrazada porque me forzó a visitar de nuevo el tema de dones espirituales y grupos celulares. La conversación me motivó a regresar a la Escritura para respuestas.
Leí de nuevo el libro de Hechos, donde aprendemos que creyentes se reunían de casa en casa y en reuniones públicas (Hechos 2:46; 5:12, 20, 25, 42). La persecución muy pronto hizo muy difícil que grupos grandes se reunieran, y la forma y lugar preferido de reunirse se convirtió en las casas de creyente individuales. Estas simples iglesias en casas se convirtieron en el tipo principal y definitivo de Iglesias en el Nuevo Testamento. Los escritores de la Escritura comúnmente se referían a la “iglesia en la casa de” añadiendo el nombre de algún individuo (ver por ejemplo, Hechos 12:12; Romanos 16:3-5; 1 Corintios 16:19; Colosenses 4:15 y Filemón 2). De hecho, todos los libros del Nuevo Testamento habían sido completados ya para el año 90 AD, pero la primera vez que la iglesia tuvo su propio edificio fue en el año230 AD. El Nuevo Testamento fue escrito a Iglesias en casas en donde el ejercicio de dones individuales era posible.
Cuando Pablo escribió los pasajes acerca de los dones del Espíritu Santo, le escribía a los creyentes que se reunían en grupos caseros (Efesios 4; Romanos 12 y 1 Corintios 12-14). Y en los tres pasajes acerca de los dones, el conecta la gracia del don con el cuerpo de Cristo. La única manera de saber el lugar de una persona en el cuerpo de Cristo es descubriendo su don. La atmósfera casera de la antigua iglesia brindaba a cada persona abundante oportunidad de probar y descubrir su propio don espiritual y lugar en el cuerpo de Cristo.
Hoy, más que nunca, necesitamos regresar a los grupos pequeños como el lugar principal para ejercitar dones espirituales. Es el contexto más natural para celebrar y orar juntos. Es el mejor lugar para animar y ser responsable mientras crecemos en nuestra relación con Cristo. También es el lugar más espontánea y bíblica para descubrir nuestros dones espirituales.
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Joel Comiskey
Gracias… Es lo revelación que estaba buscando… Dios les siga bendiciendo, Dios les siga usando…
Julio…
Gracias Julio, que DIos le bendiga